El Gobierno limitará al 15% la subida de la Tarifa de Último Recurso, la TUR del gas natural, para contener el impacto del encarecimiento de la energía durante el próximo invierno. Sin esta intervención, el incremento previsto para octubre se situaría entre el 45% y el 49%, según ha explicado la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. La medida formará parte del tercer paquete aprobado para responder a las consecuencias económicas de la crisis en Oriente Medio.
La TUR se revisa trimestralmente y la próxima actualización coincide con el comienzo de los meses de mayor consumo de calefacción. La escalada de los precios internacionales del gas, en un contexto marcado por las restricciones al tráfico en el Estrecho de Ormuz, amenazaba con trasladarse directamente a las facturas. La tarifa regulada cuenta actualmente con más de tres millones de hogares acogidos.
El Ejecutivo también establecerá un precio máximo de 19,55 euros para la bombona de butano. La decisión pretende proteger a los consumidores que utilizan este combustible para calefacción y otros usos domésticos frente a la volatilidad de los mercados energéticos.
Aagesen ha aprovechado además la reunión de ministros de Energía de la Unión Europea para defender la creación de un impuesto permanente sobre las compañías petroleras y gasistas vinculado a los beneficios extraordinarios derivados de los elevados precios de la energía. España plantea destinar esos recursos a políticas de adaptación y resiliencia frente al cambio climático.
La vicepresidenta, sin embargo, no ha concretado posibles rebajas de impuestos sobre el gas o la electricidad. También ha descartado por ahora novedades sobre el impuesto al diésel y ha señalado que no existe actualmente un problema de abastecimiento energético en la Unión Europea, aunque la evolución de la crisis en Oriente Medio permanece bajo vigilancia.


